02 noviembre, 2009
24 octubre, 2009
Platón hoy
" -¿Y no es también el ansia de aquello que la democracia define como su propio bien lo que disuelve a ésta?
-¿Y qué es eso que dices que define como tal?
-En efecto -observó -, estas palabras se repiten con frecuencia.
-¿Cómo? -preguntó.
-Efectivamente, eso es lo que hacen-dijo.
-¿Cómo no?
-¿Cómo ha de entenderse eso que dices? -preguntó.
-Sí, eso ocurre -dijo.
-Así es en un todo -dijo.
[...]
-Así parece, ciertamente.
-Eso es lo natural, en efecto -replicó."
Platón; La República, 562 b ss.
27 septiembre, 2009
¿Qué mantiene viva la humanidad?
es purgarnos de los siete pecados capitales
Deberían primero arreglar la situación alimenticia básica,
Luego empezar a predicar, empezemos por ahí.
Ustedes que predican la contención y cuidan su cintura también
Deberían aprender de una vez como se organiza el mundo
Por mucho que tergiversen, por muchas mentiras que cuenten
La alimentación es lo primero, la moralidad viene después.
Por lo tanto, asegúrense que los que ahora se mueren de hambre
Tengan una buena ración cuando empiece el reparto.
¿Que mantiene viva a la humanidad?
¿Que mantiene viva a la humanidad?
El hecho de que millones de personas sean diariamente torturadas
Reprimidas, castigadas, silenciadas y oprimidas
La humanidad sobrevive gracias a su brillantez
En mantener reprimida su humanidad
Y por una vez intenten no gritar los hechos
La humanidad se mantiene viva gracias a actos bestiales.
Kurt Weill/Bertolt Brecht
1928
15 septiembre, 2009
Actualidad
MARC FUMAROLI, La educación de la libertad
12 septiembre, 2009
Cosas que se olvidan
07 septiembre, 2009
Disparad contra la Ilustración
27 agosto, 2009
Félix de Azúa en la UIMP
Félix de Azúa afirma que “la aparición del móvil ha destrozado la novela” 26 agosto, 2009
Entrevista a Marc Fumaroli
Marc Fumaroli (Marsella, 1932), escritor, historiador, miembro de la Academia Francesa, abomina de lo moderno por lo moderno y de lo políticamente correcto por definición. Atildado, cultísimo, ceremonioso y elegante, recibe a EL PAÍS en un despacho del Collège de France, del que es profesor honorario. Desde hace años, el amable y educado estudioso del arte y la retórica se ha convertido en un brillante y ácido crítico de la sociedad cultural del presente más rabioso y de sus manifestaciones artísticas contemporáneas, de las que él, por lo general, abomina explicando el porqué. Su polémico libro El Estado cultural (Acantilado) da fe de su preocupación por el mundo en el que vive. Recientemente, ha ganado el Premio Reino de Redonda, que concede desde 2001 la editorial del mismo nombre, del escritor Javier Marías.
25 agosto, 2009
26 julio, 2009
Handel - Xerxes - Ombra mai fu - Andreas Scholl
Ombra mai fu
di vegetabile
cara ed amabile,
soave più.
Nunca fue la sombra
de un planta
más querida, amable
ni suave
12 julio, 2009
Leyendo
AGUSTÍN GARCÍA CALVO Para intentar que no se siga confundiendo la lengua con la escritura: la lengua (recuérdalo, lector) no es de nadie, y se le da a cualquiera sin distinción de clase o sexo, el solo invento que no se vende, gratuito más que el agua o que el aire: la escritura, en cambio, tiene dueño: es de los señores, de los sacerdotes y, bajo el régimen democrático, de todo el que en la escuela la haya adquirido, sabiendo que vale mucho y que sólo con ella puede manejarse en este mundo y ganar puestos en la escala de la sociedad; como que escritura es la cultura, y en ella está el comienzo mismo de la historia: de lo de antes, de cuando habría por ahí hablando gente, sin huella y registro escrito, no se sabe.
Esta diferencia parece clara, ¿no? Y, sin embargo, habrán de seguirse confundiendo, porque es que el Orden Social, y uno mismo en sus adentros, tiene sumo interés y gran empeño en que se confundan, esto es, en que la lengua no sea otra cosa que la escritura, la cultura, que es lo que ellos saben y manejan, y aun le ponen reglas y lo pagan debidamente, mientras que descubrir lo que ni uno ni sus amos saben, que hay algo por debajo de lo sabido y que uno (ni sus amos) no sabe lo que hace cuando habla, y que habla así de bien gracias a que no lo sabe, eso (¿verdad, lector?) es algo peligroso, y por lo tanto se rehuye.
Algo hay que aclarar en este trance: que es que domina mucho la idea de separar lo que hacen otros medios, como la televisión ante todo, y contraponerlo con la escritura y la lectura, y así, con la mejor intención, se lanzan campañas a favor de la lectura contra la entrega a la pantalla de televisores y ordenadores; pero no es así: todos los medios de formación de personas, por imágenes "que dicen más que mil palabras" o por conversión de las palabras (escritas) en números de códigos digitales, no son más que desarrollos de la escritura, y se sobreponen igualmente a la lengua viva; también, a su modo, las grabaciones de la voz, que ya, al reproducirse, no pueden decir acaso algo, sino sólo lo que está dicho.
¿Es esto un desprecio de la lectura? No, lector: ni siquiera esto mismo que te escribo habría alcanzado a descubrirlo sin la ayuda de algunas cosas que de vez en cuando se han dejado escribir los pocos sabios que en el mundo han sido; ni aun la voz de aquellos que, como Sócrates o Cristo, sentían ya la traición de la escritura y la rechazaban, habría llegado hasta nosotros a no ser por medio de los escribidores, Platón o los evangelistas: de tantas contradicciones estamos hechos, y gracias por ello a los ángeles sin nombre que se nos entrecruzan por el camino.
Pero óyeme, lector, si puedes, todavía un poco: es cierto que, ya de hace siglos, se nos ha impuesto la técnica de leer con los ojos, sin musitar siquiera con los labios, y hasta la habilidad de leer en diagonal, de un vistazo, páginas enteras; pero eso no quita, ni acaba de matarlo nunca, la posibilidad de leer en voz alta, esto es, de devolver las palabras escritas a los aires.
Todavía no hace mucho (hasta el triunfo casi global, hace cosa de un siglo, del régimen democrático) duraba en las escuelas mismas la costumbre de que los niños aprendieran de memoria fábulas u otras poesías que pudieran luego recitar en alta voz y hasta uno solo musitárselas a sí mismo de vez en cuando; y duraba en algunos sitios la tradición de poesía popular (es decir, anónima), no sólo de canciones o baladas, sino también de largas epopeyas; que, aunque a veces se anotaran para ayuda de la memoria, volvían a vivir en el canto o recitado; y hasta, ¡qué diablos!, yo mismo (ya ves, lector, cómo es uno de viejo y fiel) no hago más que arrancar de los escritos donde las he aprendido largas tiradas de Homero, Safó, Píndaro, Virgilio, Horacio, fray Luis de León, Machado, Unamuno..., para echarlas al aire mientras me afeito o canturreármelas para adormecerme un poco al estrépito de la feria.
Claro está, lector, que, al leer así, al volver de la escritura a la lengua viva y dejar a las palabras libres por el aire, ellas van inevitablemente a mudarse, a olvidarse de la fidelidad a lo escrito y venir a dar, con más o menos aciertos o desgracias, en incesantes variaciones, como sólo en variaciones la poesía anónima vivía: ése es el peligro de esta manera de leer, y ésa es (o ¿qué otra cosa te creías?) la libertad; la de las palabras, hombre.
01 julio, 2009
30 junio, 2009
04 junio, 2009
PAIS
03 junio, 2009
12 abril, 2009
DEL CULTO DE LOS LIBROS: Jorge Luis Borges
10 abril, 2009
30 marzo, 2009
Rinaldo
y que suspire por la libertad.
sólo por piedad.




